jueves, 20 de diciembre de 2012
The Hobbit: un viaje que se queda a medio camino
En mi opinión, el principal problema de la película radica en algo de lo que Peter Jackson seguro que se siente muy orgulloso: la minuciosidad. La película es demasiado larga, aunque sí es cierto que gracias a su ritmo frenético no llega a aburrir, pero se recrea demasiado en los detalles y en contar leyendas antiguas para contextualizar la historia. Y, aunque estas tres horas de metraje sean bastante entretenidas, tengo más dudas sobre qué ocurrirá en las otras dos películas que nos tienen preparadas. ¿Acaso se pueden sacar más de ocho horas de metraje de un libro de apenas 360 páginas? Siguiendo una lógica puramente matemática, puedo entender la necesidad de hacer una trilogía de películas de los tres grandes tomos de El Señor de los Anillos, pero en The Hobbit: An Unexpected Journey se han juntado el hambre con las ganas de comer: por un lado, a Warner Bros les interesa alargar la saga todo lo posible para sacar más tajada y, por otro, para un fan obsesivo como Peter Jackson es todo un placer disponer de tanto tiempo para contar una de sus historias favoritas. Y eso que Jackson, tras terminar El Señor de los Anillos, había prometido no volver a dirigir una película ambientada en este mundo fantástico. Seguro que esta innecesaria extensión es una buena noticia para los amantes de la saga, pero irremediablemente va en contra del film.
El tono, al igual que en la novela, es muy diferente al de la trilogía posterior. The Hobbit es una narración bastante más amena y humorística, que cuenta las andanzas de una compañía de trece variopintos enanos, un hobbit y un mago que buscan recuperar un tesoro custodiado por un codicioso dragón. Un tercio de la película es prácticamente el preludio del viaje, la presentación de los antecedentes y de los personajes. Nos da la sensación de que, más que un viaje inesperado, va a ser algo interminable que no arranca nunca. Una vez que emprenden su trayecto, en términos puramente cinematográficos, la película está muy cerca de convertirse es un encadenamiento reiterativo de escenas de acción, sin ninguna profundidad ni carga narrativa.
El diseño de los personajes vuelve a ser excelente, los enanos son una fiel reconstrucción de la descripción de Tolkien y consiguen crear situaciones bastante cómicas en su primer encuentro con Bilbo. Aún así, la cuadrilla protagonista no tiene el suficiente peso dramático y los personajes son demasiado planos y estereotipados. Por fortuna, Bilbo Bolsón está interpretado con una naturalidad pasmosa por Martin Freeman, que para mi gusto es uno de los hobbits más convincentes que hemos podido ver en el universo adaptado por Peter Jackson.
Técnicamente, The Hobbit está a la altura que se espera, aunque dejo de lado avances como los 48fps o el 3D, más destinados a sacar el dinero de los bolsillos de los espectadores que a ofrecer nuevas sensaciones. Jackson vuelve a recrearse en el diseño de orcos, trasgos, trolls y demás bestias –se nota que aún queda algún retal del director gore y dedicado a la serie B que disfrutaba modelando monstruos y alienígenas-. Incide, además, en impresionantes planos aéreos de la compañía desfilando por las imponentes montañas de Nueva Zelanda. Lo malo es que toda esa espectacularidad ya nos había sido mostrada en su anterior inmersión en la mitología de Tolkien. Se echa de menos que visualmente ofrezca cosas nuevas, pues The Hobbit corre el riesgo de convertirse en más de lo mismo. Quizás porque la historia es menos épica, o porque tenemos el ojo más acostumbrado, la película resulta menos espectacular que la trilogía del anillo.
The Hobbit: An Unexpected Journey es una película amena, que se puede disfrutar mucho si uno acude con la idea de desconectar y dejarse llevar durante casi tres horas por La Comarca, Rivendel y otros sitios mucho más inhóspitos. Además, estoy seguro de que los fans incondicionales de Tolkien estarán bastante satisfechos de la fiel adaptación, pero creo que a Peter Jackson se le podía exigir un poco más: no es suficiente adaptar una novela de principio a fin, sacrificando para ello el ritmo de la narración. Eso sí, me gustaría romper una lanza por la gran escena de los acertijos entre Gollum y Bilbo. Fue el capítulo que más me gustó de la novela y, curiosamente, también en eso ha conseguido ser fiel el director:
Devora todas las cosas: aves, bestias, plantas y flores; roe el hierro, muerde el acero, y pulveriza la peña compacta; mata reyes, arruina ciudades y derriba altas montañas. ¿Quién es?
sábado, 3 de noviembre de 2012
'Sinister', el sádico hombre del saco
Sólo faltaba el ambientar la historia en Maine para que la premisa de ‘Sinister’ nos hiciera pensar en otra adaptación de una novela de Stephen King, ya que la figura del escritor obsesionado y la relación con su familia son unas de las principales marcas de estilo del autor de ‘El Resplandor’, pero la película se desmarca bien pronto de esa posibilidad con un uno de los prólogos más potentes que alcanzo a recordar dentro del cine de terror moderno: Una familia con una capucha en la cabeza pende ahorcada de la rama de un árbol en lo, como confirmaremos más tarde, es un fragmento de una grabación casera. Además, una de las hijas ha desaparecido y todo es un misterio acerca de lo que realmente ha sucedido. Poco más que una secuencia y ‘Sinister’ ya ha captado sin problema toda nuestra atención.
Las misteriosas y enfermizas grabaciones
La credibilidad de que la familia de un escritor se mude con él cada dos por tres por el empeño de éste de encontrar un nuevo gran éxito que le permita reverdecer la gloria de antaño es un tanto cuestionable, pero en la película es algo creíble como una especie de última concesión de una mujer hacia un marido al que quiere con pasión. Sería fácil hacer sangre con ‘Sinister’ en este punto, pero, con acierto, es algo a lo que no se da mucha atención, conscientes de ser un tópico inevitable para lo que está por llegar: El descubrimiento de unas grabaciones caseras en Super 8 que no sólo permite al personaje de Ethan Hawke alcanzar un nivel de conocimiento idéntico al del espectador sobre lo que sucedió en esa casa, sino que permite avanzar la historia. ¿El motivo? Hay más latas de Super 8 que muestran otros grave crímenes con una innegable relación con el prólogo de ‘Sinister’.
No es la primera vez que se explora el vampirismo que puede ejercer una película sobre una persona, ni tampoco la posibilidad de que una simple película pueda traer por el camino de la amargura a alguien, por lo que no procede hablar de originalidad alguna en el caso de ‘Sinister’. Sí que me gusta el hecho de que se asimile la moda del found footage no tanto para ser el eje de toda la función, pero sí el elemento de desconcierto sobre el que fundamentar las posibilidades de ‘Sinister’ como relato de terror. Además, el guión de Scott Derrickson y C. Robert Cargill sabe jugar con la idea de si estamos viendo una historia de suspense realista o de corte sobrenatural durante más de la mitad del metraje, apostando sólo por uno de ellos cuando es imprescindible para ir encaminando la acción hacia su desenlace. No hay tampoco espacio para el engaño, ya que ‘Sinister’ no juega a engañar al espectador con constantes sustos sonoros o giros de guión rebuscados, sino que va introduciendo pistas (quizá demasiado evidentes, eso sí) para que todo quede correctamente atado ante el (no tan) sorprendente desenlace.
También es de agradecer la clara mejora de Derrickson en la puesta en escena, ya que había intentado una jugada de similar de sembrar la duda en el espectador en ‘El Exorcismo de Emily Rose‘ (The exorcism of Emily Rose, 2005), pero el bagaje era menos consistente, siendo los intérpretes lo que evitaban que todo se viniera abajo. Aquí es cierto que lo mejor de sí lo da en las sádicas grabaciones mencionadas (no tanto la investigación a su alrededor), pero éstas tienen tantísima fuerza que uno está dispuesto a pasar por alto otras situaciones en la que la historia da demasiadas vueltas sobre sí misma, permitiéndose volver a lucir en el epílogo. En el resto de metraje, Derrickson apuesta por la sencillez que caracteriza a la propia película, prefiriendo confiar en que la inesperada presencia de Ethan Hawke sea suficiente aval para mantener nuestro interés.
El factor Ethan Hawke
Ya es raro pensar en Ethan Hawke como protagonista de una película de género, pero más aún lo es que sea en una producción de presupuesto tan reducido como ‘Sinister’, ya que apenas ha costado 3 millones de dólares (y ha recaudado ya más de 14 veces esa cifra), una cifra irrisoria para una cinta como la que nos ocupa. Dejando de lado su fuerza visual y que podría colar perfectamente como una película con un coste mucho superior, aún sorprende más que Hawke se tome tan serio un personaje que, todo hay que reconocerlo, parece claramente pensado para el lucimiento de quien lo fuera a interpretar, algo que él sabe aprovechar.
Y es que una de las características principales de ‘Sinister’ es que prioriza los personajes a la propia historia de terror, algo que provoca que esta pierda fuerza fuerza y, por momentos, se difumine o abarque aspectos que no llevan a ninguna parte (los terrores nocturnos del hijo del protagonista). Todo ello se compensa porque el guión se toma su tiempo para que entendamos las motivaciones de Hawke, quien es capaz de sostener el peso del relato, compensar los tiempos muertos y funcionar como personaje guía para el espectador. No es que sea una actuación digna de premios, pero sí se agradece ver algo así en una propuesta aparentemente menor como ésta.
Las relaciones son el resto de personajes también tienen su hueco, desde las tiranteces con su esposa (correcta Juliet Rylance) hasta la simpática relación que entabla con el ayudante de sheriff (cumplidor James Ransone), donde se vuelvan los muy efectivos alivios cómicos de la película, o las peculiaridades de sus dos hijos. Este último punto es quizá el más discutible, ya que ‘Sinister’ no consigue eliminar la sensación de que su inclusión es algo obligado para incidir más en el potencial de los niños como protagonistas de una historia de terror que por la capacidad de Derrickson en hacerlos realmente interesantes. Algo similar sucede con el profesor (intrascendente Vincent D’Onofrio) con el que contacta el protagonista para conseguir nuevos datos sobre lo que realmente está sucediendo, ya que es de agradecer que se incida en la mitología de las cintas de Super 8, pero la sensación de azarosidad en sus apariciones lastran la credibilidad de la propuesta.
En definitiva, ‘Sinister’ es una apreciable película de terror a la que le falta un poco de fuerza y decisión para abrazar abiertamente esto, ya que el desarrollo de personajes es algo que siempre se agradece, pero no si hay ocasiones en las que no se da en el clavo y encima se carga la atmósfera malsana que se consigue crear con gran facilidad en su prólogo. La presencia de Ethan Hawke eleva por encima de la media una propuesta honesta y efectiva, pero por debajo del nivel que sí alcanza en secuencias concretas.
viernes, 11 de mayo de 2012
Cine: 'Sombras Tenebrosas', fantasmas del pasado
Tim Burton es uno de los directores que cuenta con un grupo de fans más acérrimos. Los hay que parecen defender absolutamente todo lo que haga, pero también los que reconocen que tiene alguna que otra película que tampoco es nada del otro mundo. Yo no tengo problema en reconocer que hubo una época en la que era bastante seguidor de su cine, pero, como imagino le pasaría a muchos otros (llamadme tópico andante si queréis), la debacle que fue ese innecesario remake de ‘El planeta de los simios’ marcó un antes y no después, y desde entonces nada ha vuelto a ser lo mismo, y eso que todas sus cintas posteriores me gustaron, pero siempre me quedaba una sensación de insatisfacción (‘Big Fish’ podría decir que fue una excepción, pero temo los posibles efectos de un revisionado), como de que Burton no estaba demasiado entusiasmado con lo que hacía.Y luego llegó su versión de ‘Alicia en el país de las maravillas’, odiada a muerte por algunos, venerada por otros (me cuesta entender lo segundo) y que a mí me causó una sensación de indiferencia total. Sí, el look visual era burtonesco, pero el contenido coqueteaba tanto con el aburrimiento que acababa cayendo en él. El hecho de que ‘Sombras tenebrosas’ iba a ser su siguiente trabajo tampoco es que fuese la repanocha, sensación que se confirmó al ver el material promocional que fue sacando Warner a bien poco de su estreno. Todo hacía presagiar un fracaso artístico absoluto, pero afortunadamente no ha sido el caso. Eso sí, tampoco hay mucho que celebrar.
Es innegable que ‘Sombras Tenebrosas’ cuenta con un acabado muy propio de su director, tanto por los escenarios ostentosos, como con el juego con la tonalidad de los colores que aparecen en escena y, cómo no, por la dominancia de personajes un tanto singulares. El problema llega a la hora de conseguir una buena película mediante el uso de esos elementos: La mansión de los Collins sí que transmite un acertado cruce entre opulencia y decadencia, pero su peso dramático no va más allá de lo incidental, con lo que poco añade realmente. Más cuestionable es la decisión de apostar por una fotografía que potencia el apagado de los colores cuando lo habitual en Burton suele ser resaltarlos (caso que aquí se consigue por mero contraste, ya que los naranjas o rojos ganan fuerza por oposición). Este punto se centra sobre todo en los rostros de los personajes, algo que podría estar relacionado con la necesidad de puntualizar la decadencia de los mismos, pero lo que consigue es neutralizar un tanto la pálida tez del vampiro al que interpreta Johnny Depp. La cuestión es que esto no es algo que añada elementos de interés, sino que, en todo caso, vulgariza la situación.
Los personajes estrambóticos siempre han tenido un espacio de honor en las obras del autor de ‘Eduardo Manostijeras’, pero, por regla general, tenían un sentido dentro de la cinta en cuestión y eran consecuentes en todo momento con su naturaleza. En el caso de ‘Sombras Tenebrosas’ entra en escena una inseguridad tonal que también por afectarlos. Valga por ejemplo el caso de Barnabas, el cual busca ganar la simpatía del público, pero sus reacciones sanguinarias quedan fuera de lugar, ya que pasa de ser un simpático excéntrico a una inmoral máquina de matar. La transición para justificarlo resulta bastante endeble y crea una sensación de extrañeza que algunos justificarán con el hecho de ir saltando de género en género con estilo, pero lo cierto es que resulta una bofetada para la credibilidad del conjunto. Tampoco es que el toque de tortura amorosa sea un gran acierto, pero ahí el auténtico lastre es la incapacidad para no caer en tópicos cansinos.
Por lo demás, ‘Sombras Tenebrosas’ opta con acierto por mantener un tono dominante de comedia ligera, donde las bromas pueden ser un tanto básicas, pero sirven para vertebrar el relato durante sus dos primeros actos. No es que lo que se ve en pantalla resulte fascinante, pero Burton consigue un equilibrio bastante débil (siempre flojea un tanto en cuanto la comedia pasa a segundo plano o desaparece) que se viene completamente abajo en su tercer acto. Ahí se introducen giros de guión absurdos, el poco inspirado drama amoroso usurpa el dominio de lo que vemos y, en líneas generales, todo deriva en una chorrada de épicas proporciones que termina por hundir la película. Hay que reconocer que el guión de Seth Grahame-Smith, el cual toma los personajes creados por Dan Curtis para crear un pastiche que nunca termina de tener claro lo que quiere, pero que directamente no sabe cómo resolver lo que ha planteado, pero es que Burton tampoco realiza grandes esfuerzos para levantarlo. Un guión a la deriva que necesitaba más que un Burton en piloto automático para no acabar destruyéndolo todo.
Un punto muy llamativo de esta producción era su reparto. Sí, Burton empieza a ser un cansino en su empeño de contar con Johnny Depp, pero lo cierto es que se nota que estamos ante un personaje que él ansiaba interpretar, por lo que sus manierismos habituales están algo más controlados y se le nota a gusto ando vida a Barnabas. El problema, una vez más, es que el guión no sabe exactamente lo que quiere obtener de él, siendo un tanto lamentable ese recurso facilón de que decir mucho la palabra indeed equivale a ser británico. Helena Bonham Carter, enchufada habitual de Burton tras iniciar una relación sentimental con él, se limita a estar por ahí y no mostrar desgana en su actuación, algo que también es evidente en casos como el de Michelle Pfeiffer (ya con eso es suficiente para superar con creces a su aparición en la nefasta ‘Noche de Fin de Año’) o Jonny Lee Miller.
Es una pena que no se le dé más cancha al personaje de Jackie Earle Haley, ya que su ligero sarcasmo inicial funciona bastante bien, pero luego pasa a un rol marginal y excesivamente gregario del Barnabas de Depp, aunque sigue siendo el mejor integrado en el indeciso tono de lo que se nos cuenta. Por su parte, Eva Green es muy atractiva físicamente, eso ya lo sabíamos, pero aquí tiene que lidiar con el personaje más peligroso de todos, ya que la credibilidad de su bruja pende siempre de un hilo y al final acaba contagiándose de los errores del guionista. Ah, y sorprendente que, dentro de unos límites esperables, se hable tanto de la sexualidad de Chlöe Grace Moretz, básicamente porque aún es menor de edad y en Hollywood suelen ser muy tiquismiquis con este tema.
En definitiva, ‘Sombras Tenebrosas’ es una tontería que, más o menos, funciona hasta que llega un desenlace descacharrante que acaba con el delicado equilibrio que había caracterizado a la película hasta ese momento. Por su parte, Burton no sabe decidirse sobre lo que quiere que sea esta última obra suya, algo que también ha dañado a una campaña de promoción que no parecía no aclararse con lo que quería vender, pero eso es algo que se comprende una vez vista la película: Un mejunje de géneros mal compactado en el que sólo lo cómico ayuda a dar cierta cohesión al conjunto. Otro resbalón más en la carrera de Burton, y ya empiezan a ser demasiados. Tengo ciertas esperanzas en ‘Frankenweenie’, pero sospecho que puede acabar siendo un alargamiento innecesario de un corto muy disfrutable. Quizá simplemente le ha caducado el talento a Burton, no sería al primero que le pasa.
jueves, 27 de octubre de 2011
Cine: 'Contagio', una cura para el aburrimiento
Menuda ironía, escribiendo sobre ‘Contagio’ (‘Contagion’) con síntomas de gripe. Fui a ver esta película la semana pasada, atraído por la firma del realizador y un cartel repleto de estrellas (supongo que como la mayoría). Matt Damon, Gwyneth Paltrow, Kate Winslet, Jude Law, Laurence Fishburne y Marion Cotillard encabezan un extenso reparto en el que también figuran Bryan Cranston, Jennifer Ehle, John Hawkes y Elliott Gould, entre otros. Un espectacular plantel de actores, un buen director (ganador de la Palma de Oro y el Oscar, muy pocos pueden presumir de ello), críticas en su mayoría positivas y una historia inquietante que se resume con el siguiente eslogan: “Nada se expande como el miedo“. Un plato irresistible, no es de extrañar el éxito de público.‘Contagio’ vuelve a demostrar que Steven Soderbergh está sobrado de talento; un talento que, por la razón que sea, está desaprovechando al involucrarse en esta clase de películas. Ojo, me ha gustado, es un entretenimiento comercial de calidad, pero cabe esperar más de este cineasta. No hay más que comparar el principio y el final de la película con el resto. Es como si Soderbergh se entusiasmara rodando las primeras páginas del guion (el desenlace es un flashback, muestra el inicio de todo) y luego perdiera interés, quizá delegando parte del trabajo en sus colaboradores y/o prestando más atención a los actores que a la puesta en escena, que va perdiendo nervio e ingenio. Curiosamente, mientras se habla de su retirada del cine (ha confesado que desea dedicarse a otras actividades artísticas), no para de trabajar; antes de ‘Contagio’ filmó ‘Haywire’ (estreno en 2012), ayudó a Gary Ross con ‘Los juegos del hambre’, ha comenzado a rodar otra película, ‘Magic Mike’, y tiene confirmadas dos más, ‘Liberace’ para la HBO y la adaptación al cine de la serie ‘El agente de C.I.P.O.L.’ (‘The Man from U.N.C.L.E.’). ¿Asuntos pendientes que debe despachar cuanto antes? Ya veremos, lo único seguro es que sigue dirigiendo.
a historia de ‘Contagio’ está ambientada en nuestros días y se centra en la aparición y rápida propagación de un peligroso virus, desencadenando una grave crisis en todo el planeta. Solo dos días después de volver de un viaje de negocios a Hong Kong, una mujer estadounidense es ingresada en urgencias y muere por causas desconocidas. El mismo caso se repite en otros países, las víctimas empiezan a multiplicarse, no hay explicación, y surge el pánico. Mientras la comunidad médica mundial concentra sus esfuerzos en encontrar cuanto antes una cura para el potente virus, las autoridades intentan tranquilizar y controlar a la población, pero el miedo al contagio (y a una muerte segura) crece de manera imparable, en especial cuando hay poca información oficial y se mezcla con rumores infundados que circulan por Internet y llegan a los medios de comunicación. La sociedad se desmorona rápidamente…
Desde el mismo arranque de la película, la acción se divide en varios frentes, y se nos lleva de un lugar a otro con agilidad, al ritmo de la inquietante y trepidante música de Cliff Martinez, a la que Soderbergh saca el máximo partido; en unos minutos está planteado el conflicto y conocemos a los personajes principales, que tienen por delante unos cien minutos de pura tensión. Aunque es un relato coral, básicamente los protagonistas se agrupan entre los que poseen la información y los que no; los primeros intentan controlar la pandemia y piden paciencia, pero los segundos se sienten desamparados, ven que muere gente y que no hay ninguna solución inmediata, así que toman sus propias decisiones, egoístas y desesperadas. Es interesante que desde un punto de vista resulte fundamental, y lógico, ocultar datos para evitar males mayores, pero la otra parte necesita saber qué ocurre y se pone nerviosa cuando no le contestan con exactitud. Huele a engaño. Se pierde la confianza y entonces surgen oportunistas que se autoproclaman defensores de los indignados, con el único y verdadero propósito de sacar provecho de la situación. La excusa aquí es un virus, pero el esquema vale con otras, puede ser el paro o el enigma de nuestra existencia (ahí está la astrología, por ejemplo).
Apoyado en el sólido trabajo de unos actores que confían plenamente en su visión, Soderberg expone con eficacia una situación que se siente auténtica, y que, estando uno cómodamente sentado en la butaca, resulta de lo más entretenida. Sin embargo, no está tan acertado desarrollando las diferentes historias personales que se presentan mientras se combate el virus, y la película se le estanca y se hace algo monótona, dando la impresión de que acaba por capricho, o por agotamiento de ideas, en lugar de ser el razonable resultado de un proceso. Y es que en definitiva ‘Contagio’ no escapa a su naturaleza, y el propio cineasta se acaba rindiendo a ello; es un thriller de consumo masivo disfrazado de lujoso cine de autor. Su intención no es dejarte preocupado, o hacerte reflexionar, es captar tu atención y hacer que pases por taquilla. Por eso que cuando acaba la película, a pesar de que uno se lo ha pasado bien durante un rato, queda una cierta sensación de vacío, y se tiene la certeza de que las imágenes se acabarán borrando poco a poco, sin que quede nada especialmente valioso que recordar. Algún diálogo, la pericia del realizador y poco más.
Estoy convencido que esta producción en otras manos habría dado como resultado un producto mucho más flojo y convencional, inofensivo y tedioso. El guion de Scott Z. Burns no daba para más pero sí para mucho menos; parece diseñado solo con la intención de impactar y asustar superficialmente, lo justo para despertar el interés, pero no es capaz de sostenerlo, de aprovechar todo lo que plantea, genera inquietantes preguntas pero sus respuestas se sienten poco elaboradas. Se siente honesto el retrato de la situación, y se agradece esa afilada (y necesaria) crítica a la irresponsable actividad empresarial que no tiene en cuenta otra cosa que no sean los beneficios (el virus parece un castigo de la naturaleza), pero el enfoque no deja de ser simplista (las farmacéuticas son inocentes, los bloggers son peligrosos…) y se deja al público tranquilo, pensando que está en buenas manos, que se hace lo que se puede. Paciencia, todo se arreglará, seguid con vuestras vidas y confiad en quienes manejan los hilos.
miércoles, 31 de agosto de 2011
Cine: 'Super 8', prefabricado espectáculo nostálgico
Cada vez resulta más complicado, especialmente para los que escribimos a diario sobre cine en Internet, sentarse en la butaca a descubrir una película. A veces uno tiene la sensación de que conoce todas las sorpresas antes del estreno. Nos bombardean con demasiada información, nos muestran avances cada vez más largos, nos destripan la trama, nos aclaran los cameos y las muertes, nos comentan a qué otras películas se parece, si se planea la secuela, y en definitiva, nos revelan antes de tiempo escenas, detalles o imágenes clave que el espectador debería descubrir por primera vez en la gran pantalla, envuelto en la oscuridad de la sala y sumergido en la historia. Así que si hay algo que agradecer al productor, escritor y director J.J. Abrams es su (interesado) esfuerzo por envolver sus proyectos de un halo de misterio, por guardar un estricto secretismo en un negocio que se mueve en la otra dirección, en acercar al público lo más posible a la creación y el desarrollo del producto, como si fuese un miembro más del equipo.
Curtido en el arte de generar expectativas (y crear series adictivas), Abrams mostró al mundo el primer tráiler de ‘Super 8’ cuando todavía no había iniciado estrictamente el rodaje de la película, repitiendo la fórmula que probó anteriormente con una de sus producciones, ‘Monstruoso’ (‘Cloverfield’). Y acertó de nuevo. Nos volvió a atrapar con un teaser que mostraba el espectacular descarrilamiento de un tren, provocando que “algo”, definitivamente no humano, escapara de uno de sus vagones; eso, la implicación absoluta de Abrams (productor, guionista y director) y la firma de Steven Spielberg como productor, convirtieron a ‘Super 8’ en la promesa de un gran evento cinematográfico, en uno de los títulos imprescindibles de 2011. Teniendo en cuenta el éxito de taquilla (ya ha recaudado casi 200 millones de dólares más de lo que costó) y el aplauso generalizado de la crítica, me temo que soy uno de los pocos que no se ha sentido cautivado por lo que ha resultado ser un prefabricado ejercicio de nostalgia, una especie de revisión espectacular de ‘E.T.’ (1982) y la peor de las tres películas que ha dirigido Abrams hasta la fecha.
Ambientada en 1979, en una ficticia pequeña localidad de Ohio, ‘Super 8’ arranca con la escena más lograda de toda la película, nunca más en sus casi dos horas de metraje alcanzará Abrams a narrar algo con tanto estilo y elegancia. Un accidente laboral (resumido de manera maravillosa, y sin embargo nos lo tienen que explicar más adelante en varias ocasiones) ha dejado a Joe sin madre y a Jack sin esposa. Mientras el primero se consuela con el recuerdo de un colgante, el segundo, ayudante del sheriff, culpa a un vecino de la muerte de la mujer. Pasan varios meses, es verano, y Joe y sus amigos ya pueden dedicarse plenamente a filmar la película de zombies que uno de ellos desea presentar en un festival. Mientras ruedan una escena nocturna, son testigos del aparatoso descarrilamiento de un misterioso tren del ejército (los explosivos vagones parecen tener vida propia), pero escapan antes de que lleguen las autoridades. En los días posteriores los militares se adueñan del pueblo con excusas baratas mientras se suceden desapariciones y extraños robos. Joe sabe que la explicación de todo reside en una monstruosa criatura que escapó del tren (a quién se le ocurre transportarla de esa manera, y sin vigilancia…).
Sin duda lo más destacable de ‘Super 8’, aventura juvenil de ciencia-ficción que homenajea/copia sin ningún pudor las realizaciones y producciones de Spielberg en los 70 y 80 (‘Encuentros en la tercera fase’, ‘Los Goonies’...), es el trabajo de los adolescentes protagonistas, casi todos primerizos o con escasa experiencia, con la notable excepción de Elle Fanning, ya una de las actrices norteamericanas más solicitadas (la veremos próximamente en ‘Twixt’ de F.F. Coppola). Los seis chicos están sensacionales, muy naturales, viviendo sus personajes como si no hubiera (verdaderas) cámaras a su alrededor. En general, todo el reparto está estupendo, señal de la destreza del director en esta faceta, pero su guion, a medio camino entre la melancolía y la aventura “spielbergiana” y los misterios y el espectáculo del sello Abrams, arruina a veces el trabajo de varios de ellos, forzándolos a comportamientos y diálogos que rompen la coherencia de sus personajes, transformados por capricho del narrador y no por una evolución interior. En concreto, la escena en la que vemos conversar a dos los padres en el coche, resolviendo de un plumazo una situación que nos habían obligado a creer que era insalvable, es un completo patinazo.
Una de las normas no escritas a las que se pliega Abrams con ‘Super 8’ es no revelar con claridad al monstruo hasta el tramo final (entonces lo vemos incluso en primeros planos). Como se hizo en la fallida ‘Monstruoso’ (Matt Reeves, 2008), aquí también se esconde a la criatura durante la mayor parte del metraje recurriendo a planos desenfocados, fugaces o nerviosos, algo que a mí me llega a sacar de quicio, creo que hay maneras más elegantes y coherentes de hacerlo; y como demostró el coreano Bong Joon-ho en la impresionante ‘The Host’ (‘Gwoemul’, 2006), lo esencial no es ocultar al monstruo, aunque sea importante no mostrarlo demasiado, sino tener al espectador atemorizado, tenso, pendiente de las vidas de los protagonistas. Se supone que debe inquietarnos el extraterrestre de ‘Super 8’, presentado como un enorme asesino casi indestructible, con una fuerza formidable, pero nunca se consigue; sabemos de su inteligencia (no me parece un ser inteligente y avanzado, pero supongo que es cosa mía) y de su plan, y que no hará daño a los chicos, por mucho que éstos se asusten.
Tampoco ayuda que Abrams ruede casi todos los ataques del alienígena de la misma manera; primero nos avisa que está ahí, luego nos despista (algún diálogo intrascendente) y de pronto irrumpe en pantalla para llevarse a alguien. Lo cierto es que la película se vuelve repetitiva y previsible, alternando la trama de los chicos grabando y explicando sus sentimientos, con la de los militares y el monstruo, sin que exista progresión dramática. Además del abuso de los espectaculares movimientos de cámara y de los zooms, me desconecta esa obsesión del realizador por los reflejos lumínicos. En definitiva, ‘Super 8’ es un bonito y simpático batiburrillo de referencias cinematográficas y culturales, a ratos delicioso y a ratos aburrido, con un impecable trabajo de producción, creíbles interpretaciones, estupenda música de Michael Giacchino, una aparatosa puesta en escena que desentona con el tono íntimo del relato, y un decepcionante desenlace. Uno de los productos más eficaces del verano, y una oferta ideal para los que necesitan una buena dosis de nostalgia, pero si hablamos de emoción y magia, de cine, me sigo quedando con ‘E.T.’ de Spielberg.
jueves, 16 de junio de 2011
Cine: “Green Lantern” y sus primeras reacciones no muy favorables
Todos estamos expectantes. Creo que no hay nadie que ame el cine que pueda decir que no tiene, al menos, una pizca de interés en qué tan buena será la adaptación a la gran pantalla del conocido héroe Linterna Verde. ¿Cuál es el problema entonces? Que los primeros comentarios ya empezaron a salir a la luz y no son para nada buenos. De hecho, según informan y recopilan los chicos de GeekTyrant, muchos de los dichos aluden a que es una película donde nada calza, Ryan Reynolds lo hace fatal y sólo se compromete con un deber estético, que, al parecer, es su única gracia hasta el momento. Pero a ver, revisemos un par de comentarios.En Empire dijeron que el director hizo un mal trabajo, que, a pesar de no ser de sus peores producciones, está dentro del ranking.
Martin Campbell hizo que El Zorro y Bond funcionaran como héroes contemporáneos, pero no logra hacerlo con el pobre Hal Jordan […] No es Jonah Hex, pero se le agota la energía demasiado rápido.
Por su parte, Super Hero Hype le da duro a las actuaciones, de las cuales comenta que fueron demasiado malas y comentando que Reynolds vuelve a interpretar el único papel que sabe hacer, sólo que esta vez con disfraz. Ni hablar de los comentarios contra Blake Lively.
Ryan Reynolds pudo haber hecho a un decente Hal Jordan. Sus limitados dotes de actor quedan al descubierto de manera dolorosa, ya que interpreta el mismo papel que ha hecho en todas sus películas, salvo que esta vez usando un traje de spandex generado por computador. Trata de darle un aire de encanto al personaje, pero no es Robert Downey Jr. y los diálogos ni siquiera hacen creíble o “gustable” al personaje. Ni hablar de Blake Lively, horrible como Carol Ferris…
En la otra vereda, las personas de The Hollywood Reporter son un poco más benevolentes y admiten que, a pesar de ser mala, “Green Lantern” nos sirve de algo.
Al menos, para algunas personas del público, Green Lantern destapará la pregunta de cuantas cintas más de súper héroes realmente necesitamos.
Podría seguir con los comentarios, pero la verdad es que éstas son meras opiniones. Todos tenemos una y, por lo menos yo, esperaré hasta verla para empezar a despotricar o adorar. Eso sí, debo decir que le tengo respeto a cada uno de los sitios que acabo de citar, así que, en realidad, no deben estar muy equivocados. ¿Será Green Lantern una mala película? ¿Serán tan malas las actuaciones? ¿Mucha pirotécnia y poca calidad? Está por verse.
lunes, 13 de junio de 2011
Cine: “Paul”, un extraterrestre en el que quiero creer
¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¡No! ¡Es “Paul”! La última comedia creada por Simon Pegg y Nick Frost, autores del guión y protagonistas de una divertida y emocionante película que dirige Greg Mottola. Una película de ciencia ficción que en clave cómica, que no de parodia, homenajea no sólo al cine de ciencia ficción de los años ochenta, particularmente aquel el que lleva el sello de Steven Spielberg, sino a todos los seguidores de este tipo de cine.Es necesario aclarar, antes de continuar, que el sustantivo alien, popularizado internacionalmente para referirse a un extraterrestre desde que se estrenara la famosa película de Ridley Scott de nombre homónimo, quiere decir realmente “extranjero”. Por lo que “Paul”, además de ser una fantástica comedia sobre las desventuras de un extraterrestre entre humanos, es una fabulosa sátira en la que dos británicos se aventuran en las entrañas de un extraño, primitivo y ancestral territorio popularmente conocido como los Estados Unidos de América.
Conocedor de que tiene en sus manos un guión excepcional, Greg Mottola no sólo se limita a buscar el encuadre adecuado para cada uno de los impagables momentos a los que se enfrenta un grupo de terrícolas que protegen a un extraterrestre que, más que perdido, ha estado prisionero en la Tierra, sino que sabe enfatizar con sutileza y acierto todas y cada una de las situaciones en las que se ven envueltos, valiéndose de imágenes contundentes, cuando no dispone de diálogos.
Es ciertamente interesante comprobar como una pareja que lucen una nutrida variedad de camisetas que harían las delicias de todos aquellos a los que se homenajea en la propia película, forman una pareja mucho más seria y verídica, que la que forman la pareja de agentes del FBI, siempre enfundados en sus cómicos trajes. Lo que espero realmente es que todos ellos vuelvan a coincidir en un futuro no muy lejano para proporcionar otro filme tan gracioso y refrescante como “Paul”, un extraterrestre en el que quiero creer.
Y es que “Paul” es una película en la que los auténticos protagonistas no son ni los efectos especiales, ni el propio Paul al que alude su título, sino un espléndido y magnífico reparto encabezado por Simon Pegg y Nick Frost, que ya fueran pareja cómica en filmes como “Shaun of the Dead”, “Hot Fuzz” o “Don’t”, el segmento incluido en “Grindhouse”, en todos ellos dirigidos por Edgar Wright.
Junto a ellos actores cómicos como Seth Rogen poniendo la voz a Paul; un interesante Jason Bateman como el agente Zoil; una maravillosa Kristen Wiig como Ruth Buggs, una auténtica estadounidense entre extraterrestres; y además de cameos impagables como el de Steven Spielberg que pone su propia voz a sí mismo, y otro que me guardo para no estropearles la sorpresa —-no busquen los créditos de la película antes de verla—-; destaca la otra pareja cómica de la película, la formada por Bill Hader y, sobre todo, Joe Lo Truglio, que representan la auténtica parodia de la película, la que hacen de las parejas de agentes del FBI, a mitad de camino entre “Men in Black” y “The X Files”, y que proporcionan algunos de los momentos más hilarantes y desternillantes de “Paul”. Ambos coincidieran ya en otra película dirigida por Greg Mottola: “Superbad”, así como Hader y Wiig coincidieran también en “Adventureland”.
martes, 17 de mayo de 2011
Cine: Las palomitas de thermomix de “Unknown”
Esperaba con interés el estreno de “Unknown”, la última película de Jaume Collet-Serra, y cineasta de origen español pero que iniciara su carrera en el cine estadounidense con filmes como “Orfan” o “House of Wax”. Y aunque la película resulta exactamente aquello que promete, ese es también su principal defecto. Pues si es un thriller de género que si bien utiliza con acierto los clichés establecidos, logra mantener la atención del espectador, remontando con un giro apropiado cada vez que se vuelve peligrosamente previsible, pero que no consigue en ningún momento salir, precisamente, del cliché.Sus fuentes temáticas y visuales son excesivamente claras y obvias, habiendo demasiadas coincidencias con filmes de Roman Polanski y Alfred Hitchcock, como “Frantic”, en la que también hay llegada a ciudad europea de una pareja en un taxi que van directos a su hotel, confusión de maleta, joven que ayuda al protagonista sin entrar en posibilidades amorosas dado que está casado y ama a su mujer, secuencia en el apartamento de ella con llegada de matones mientras él esta en la ducha, huída por los tejados de la ciudad o MacGuffin con bomba; lo que enlaza con otra de sus fuentes más obvias: “The Man Who Knew Too Much”, de la que toman prestado el atentado contras una figura pública, aunque luego era otra cosa; así como ligeros apuntes de “North By Northwest” o “The Writer”, que no voy a comentar para no destripar la película, pero que acaban por convertirla en una especie de conglomerado de películas pasadas por la thermomix.
Lástima que se pase en el tiempo de cocción pues, como digo, la película está resuelta con eficacia, aunque quizás abusa demasiado de una esperada involucración por parte del espectador en la credibilidad de algunas secuencias que, si casi no pasan el primer visionado, dudo que en el segundo se resuelvan mejor. Lo que también resulta agridulce es la intención de no querer quedarse en el mero thriller aprovechando la inclusión de personajes con un pasado que les relaciona con los nazis, o con el hecho de que el altruista que se esconde detrás de todo el MacGuffin sea musulmán y los malos de la película —-lo expreso así con la intención de no desvelar detalles—- sean de raza caucásica y hasta rubios. Detalles inútiles pues no consiguen realmente despertar ningún tipo de debate posterior a la película más allá de si ha resultado más o menos entretenida, algo que no sucedía con ninguna de las películas de las que toma elementos “prestados”.
No sería justo que toda la responsabilidad sobre el bajo rendimiento de “Unknown” reciaga en Jaume Collet-Serra, sino que también tendríamos que pedir cuentas a unos inexpertos guionistas como Oliver Butcher y Stephen Cornwell, responsables de tensar en exceso las situaciones. Eso sí, se agradece un interesante reparto, que incluye presencias como las de Diane Kruger, Aidan Quinn, Frank Langella y Bruno Ganz —-en lo que parece una cita a “Der Himmel uber Berlin” si tenemos en cuenta que además coinciden algunos de los motivos visuales de la mítica película de Wim Wenders—-, que secundan estupendamente a Liam Neeson, logrando que, a pesar de todos los peros expresados, se pueda completar el visitando de la película con cierta expectación, y todo a pesar de que se tenga la impresión de haber visto un filme que, igual que su protagonista, carece de total y absoluta indemnidad.
lunes, 18 de abril de 2011
Cine: Caperucita Roja, de Catherine Hardwicke
Trasladar un cuento tan clásico e inocente como Caperucita Roja a la gran pantalla, puede dar como resultado o una obra ñoña y sin alma, o una cinta valiente e interesante. Si mezclamos ambas cosas obtenemos una aproximación a lo que nos encontraremos en la sala. Y es que a pesar del esfuerzo de su realizadora, la historia de esta Caperucita Roja se desvía y terminan yéndose por senderos demasiado convencionales que no le van a la historia.Caperucita Roja nos coloca en un pequeño pueblo de montaña en medio de un oscuro bosque. Allí vive Valerie (Amanda Seyfried) cuyo matrimonio acaba de arreglarse con uno de los hijos de los ricos del pueblo, aunque ella en realidad quiere a otro hombre. Tras la muerte de su hermana a manos de un hombre lobo, el pánico se extiende por las casas y Valerie decide fugarse con el hombre a quien realidad ama. Para evitar más muertes, se decide contar con un experto cazador de hombres-lobo, el Padre Solomon (Gary Oldman).
Catherine Hardwicke sabe explotar, hasta sus consecuencias, cualquier texto que se le ponga por delante. Ya lo hizo con Crepúsculo y aquí toma el referente del cuento clásico y lo lleva hasta su propio terreno para crear una película que tiene más cosas en contra que a favor. Y es que para muchos el mero entretenimiento con Caperucita Roja no es más que suficiente, a pesar de que también sabíamos a lo que veníamos.
Hay muchos factores que han hecho que el interés en esta Caperucita Roja haya mermado tras su paso por las salas este primer fin de semana. Precisamente su intención de hacerse un hueco en la seriedad de su trama es lo que la resta interés. Eso sí, el envoltorio de todo esto está bien presentado, pero no sirve finalmente para convencer a la platea, que busca historias algo más sostenibles, series y, si cabe, más originales.
Caperucita Roja no llega a cuajar, hasta produce ciertas risas de vergüenza ajena (no puedo quitarme de la cabeza esa especie de “rave” medieval con un baile tan absurdo como ridículo), cuya finalidad no llega ni siquiera a explicarse. Parte de la culpa la tiene un reparto joven e inexperto en lides de tramas con sustancia. Todos ellos cuasi modelos, y además con la ¿lacra? De que parece que viven por su físico. Si Hardwicke no ha tomado parte en su selección, quizá debería dedicarse a otros menesteres. Ni siquiera las presencias de Gary Oldman o Julie Christie logran arrojar luz a toda esta oscura propuesta.
La puesta en escena y la producción son más que correctas (muchos planos “de postal”), que menos para una producción de esta categoría, pero no es suficiente a la hora de valorar el conjunto en general. Es una pena porque hay material para hacer una Caperucita Roja seria y en serio, en vez de tomar modas e intentar hacer una obra de referencia para el público adolescente.
Cinta infame que no destaca precisamente por su calidad cinematográfica. Si logra entretener al menos habremos dado un pequeño paso para la taquilla, pero poco más, porque tampoco se le puede exigir más a una producción destinada para su rápido consumo. Sólo esperemos que las próximas decisiones de Catherine Hardwicke la desvinculen de ese género tan agarrotado en estos tiempos como es el que parece profesar. Siempre nos quedará la visión de Neil Jordan para saborear este cuento desde un punto de vista más serio.
miércoles, 19 de enero de 2011
Cine: 127 Hours, Afortunadamente reducidas a 93 minutos
127 horas atrapado en una de las miles de enormes grietas que hay por todo el Gran Cañón de Colorado, con el brazo completamente inmovilizado entre una gran piedra y la roca pura y dura, completamente solo y sin esperanzas de que nadie pase por allí y oiga sus fritos de auxilio. Así se sintió, durante todo ese tiempo, Aron Ralston, un intrépido alpinista y amante de la aventura que en uno de tantos días que fue a una de sus rutas, se encontró obligado a vivir esta situación.Sin duda una gran historia de supervivencia, de superación personal y que demuestra lo que es capaz de hacer(se) un ser humano con tal de sobrevivir. Supongo que todos los que hayan oído hablar de esta película conocerán el final, puesto que se ha informado muchas veces en las continuas promociones que se han hecho de la cinta. Pero igualmente, es una historia impactante, a partir de la cual Danny Boyle ha realizado su última película.
Basada en la novela que escribió el propio Ralston sobre su experiencia, está centrada especialmente en esas 127 horas, con una breve introducción al inicio que nos informa sobre cómo llegó el protagonista a encontrarse en esa situación y donde, como es lógico, se nos muestra su personalidad, sus actos y su relación con otras personas para que el espectador pueda desarrollar una necesaria empatía hacia él, puesto que el resto del metraje va a ser el absoluto protagonista, literalmente.
Centrándonos en el propio discurso, podemos encontrar dos grandes fuerzas en la película, cuya influencia es muy poderosa durante todo el metraje, pero que no llevan la misma dirección. Una es la del director, que vuelve a utilizar los recursos que le dieron el éxito con “Slumdog Millionaire”, pero que en vez de utilizar a un chico indio en un programa televisivo, nos muestra a un joven norteamericano atrapado por una roca. La otra gran fuerza de la película viene de la mano de James Franco, protagonista absoluto de la obra y, sin duda, único responsable de que la película no sea un auténtico bodrio.
¿En qué se parece “127 Hours” a “Slumdog Millionaire”? Podríamos decir que menos en el color de la piel del protagonista, en todo lo demás, porque ambas están cortadas por el mismo patrón. Parece que a Boyle quedó tan satisfecho con su anterior película que se ha propuesto repetir ese éxito haciendo más de lo mismo, y una vez cuela, pero no dos. De nuevo vuelve a echar mano de una situación que relativiza hasta la saciedad: entonces era el concurso y ahora es la supervivencia en el Gran Cañón. Utiliza este hecho como una mera excusa para hablar del protagonista, de su pasado y de cómo ha llegado a ser la persona que es. Mientras otros cineastas necesitan apenas cinco minutos para dar a conocer perfectamente a sus personajes al espectador, Boyle tiene que usar la hora y media de metraje.
Además, parece que ni él mismo cree en el material que está usando, ni siquiera en que pueda conseguir un largometraje con ella, puesto que nos encontramos con todo tipo de rellenos durante la obra, ya sea introduciendo fotografías del protagonista, vídeos y demás. Los flashbacks pueblan la película y, aunque esto no tenía por qué ser un elemento negativo, la sensación que vive el espectador con esta saturación de recursos es la de haberla vivido. Lo peor de todo es que se puede poner nombre a la obra donde ya nos inundaron con estos recuerdos del protagonista sólo para que pudiéramos conocer sus orígenes, y es “Slumdog Millionaire”.
Mientras que Boyle es el gran elemento negativo que lastra la película, James Franco compensa todo eso y, mediante un titánico trabajo, consigue una de las mejores actuaciones de su carrera —personalmente, la mejor fue su interpretación de James Dean en la película sobre su vida—. Y desde luego no es un papel fácil, puesto que la mayoría del metraje sólo podemos verle a él en sus constantes intentos por sobrevivir. Por supuesto que es un papel para que el actor se luzca, como ya comprobamos con Tom Hanks en “Cast Away”, pero tan complicado que si el intérprete no hace bien su trabajo, toda la película se va al traste. No me quiero ni imaginar cómo hubiera sido “127 Hours” si Franco no hubiera estado tan atinado.
Sin duda, su interpretación es el único elemento que atrae de la película, pese a que la idea original era realmente buena y podía haber conseguido una gran obra, pero en manos de Boyle todo ello ha quedado prácticamente en nada: una interpretación memorable y una copia de “Slumdog Millionaire”. Esperemos que el director sepa evolucionar en su estilo y su siguiente producción no caiga de nuevo en estos recursos, y sobre todo en utilizar el clímax final de la forma más sensiblera posible para que el espectador, aunque sepa que no ha disfrutado de una buena obra, se vaya con un buen saber de boca por el final feliz.
sábado, 4 de diciembre de 2010
Cine: Critica Megamente
He leído algunos comentarios en Twitter sobre la critica de Megamente que ya la comparan con los productos de Pixar. La verdad prefiero no realizar este tipo de comparaciones, ya que Pixar con su Toy Story y Dreamworks con Shrek, siempre realizan productos muy diferentes. Al terminar de ver la película me surgieron algunas reflexiones y recordar aquella primer película de Superman. Los chistes son muy originales y nos hace mantener durante todo el metraje una gran sonrisa, en especial si la vemos en 3D.La película funciona en especial por tres razones principales. En primer lugar las escenas de acción se lucen muy bien con esta nueva tecnología (3D) usada por los grandes productores. También a esto le debemos sumar el personaje de Will Ferrell, ósea Megamente, que es sencillamente brillante.
La segunda cosa que mantiene el film es el guión que es realmente divertido y sincero. Los momentos cómicos funcionan porque son realmente divertidos y los momentos de mucha tristeza son lo que tambien se terminan luciendo.
Y por último, la animación es simplemente impresionante. Los niños y los adultos podremos disfrutar de esta nueva maravilla de Dreamworks.
viernes, 29 de octubre de 2010
Cine: “Monsters” crítica
Es cierto que la intensa campaña de promoción de “Monster”, premiada en el pasado festival de Sitges por sus efectos especiales, puede insinuar que sea un tipo de película parecida a “District 9”; pero también es cierto que, al poco de comenzar la proyección, Gareth Edwards, deja perfectamente claro que su discurso no transcurre por el mismo camino.Más que una película de ciencia-ficción, “Monsters” se acerca más a la parábola, y en este sentido sí guarda un nexo común con la película de Neill Blomkamp, en la que los monstruos equivalen a inmigrantes y la zona infectada a la frontera de México con los Estados Unidos. Donde una y otra difieren es en la manera de desarrollar su discurso, optando Gareth Edwards por una especie de road-movie intimista en la que Samantha (Whitney Able) y Andrew (Scoot McNairy) acaban por descubrirnos que los verdaderos monstruos son los que están al otro lado de la frontera.
No coincido con respecto al estilo documental, pues tan sólo lo sería la primera secuencia, y siendo más apropiado encuadrarla dentro del reportaje televisivo, pues trata de proporcionar ese tipo de información sesgada que recibimos a través de los noticiarios de los sucesos que ocurren en otros países. De hecho, la fotografía de toda la película está cuidada al detalle, siendo responsabilidad del propio director, Gareth Edwards, quien es además el autor del guión.
La creciente incertidumbre con que van ocurriendo los pequeños sucesos en el viaje de la pareja protagonista no sólo son suficientes, sino que me estimulan para mantener mi atención hasta la secuencia final en la que interpreto se nos quiere decir que monstruos y humanos, inmigrantes y nacionales, tienen en común muchas más cosas de las que parece, salvo que desconocen la cultura del otro, lo que les lleva a colocar barreras, rechazarlos e impedirles que se mezclen con ellos, con nosotros.
Ayuda mucho para la verosimilitud del relato, que estando en México hablen en español cuando se dirigen a los mexicanos, quizás sea porque estamos en una producción británica, y no estadounidense, por lo que cuidan estos pequeños detalles que proporcionan autenticidad y verosimilitud.
Insisto, entiendo que algunos se sientan defraudados en un principio, pero yo por lo menos, quedé cautivado y muy emocionado con el resultado final.
martes, 24 de agosto de 2010
Cine: “I Love You Phillip Morris”, porque soy gay, ¿sabes?
El problema de "I love you Phillip Morris" radica, básicamente, en que ni la película no se toma en serio a sí misma ¿cómo vamos a hacerlo entonces los espectadores?La opera prima de los directores Glenn Ficarra y John Requa, guionistas de productos de evasión (masiva hacia fuera de las salas de cine) como "Cats & Dogs", "Bad Santa" o la reciente "Cats & Dogs: The Revenge of Kitty Galore" ---quizás esto explique muchas cosas--- no alcanza siquiera el estatus de largometraje de ficción, siendo mucho más adecuado, desde mi punto de vista, el de inocente telefilme para después de comer (y echarse a dormir la siesta). Quizás por ello hayan tenido tantos problemas para estrenar, no por otra cosa.
Ya los títulos de crédito delatan unas aspiraciones más televisivas que cinematográficas. Una cosa es que los créditos se dispongan al final de la película, o que sean tan sencillos como los de las películas de Woody Allen, blanco sobre negro; pero cuando en una película los títulos de crédito se intercalan con la acción de las primeras secuencias, lo siento, evidencian una voluntad televisiva diseñada para que no cambies de canal.
Por otro lado, que me perdonen, menos mal que el propio Steven Russell (Jim Carrey) nos informa de que es gay, de lo contrario, no me hubiera atrevido ni a sugerirlo, acostumbrado a las corruptas imágenes carcelarias de Jean Genet en su cortometraje "Un chant d'amour", aquellas con las que le homenajeara Todd Haynes en la turbadora "Poison", o la fascinante adaptación que hiciera Rainer Werner Fassbinder de su obra en "Querelle", por no mencionar los "sucios" cortometrajes de Kenneth Anger. El caso es que "I love you Phillip Morris" está realizada con una limpieza y castidad tan higiénica que pareciera que está dirigida al mismo público que "Dogs and Cats".
Apurando un poco, incluso me atrevería a afirmar que la incompetente pareja de autores de la película no son capaces ni de imaginar las tretas con las que el auténtico Steve Russell timaba, engañaba y estafaba a sus crédulas víctimas (siendo de Texas, no debería esforzarse mucho, dicho sea de paso), utilizando unas socorridas elipsis para timar, engañar y estafar ellos mismos al espectador al no mostrar ni una sola de sus artimañas de convicción (y la única que muestran, desde luego, no convence).
Por si fuera poco, se hace tal abuso de la odiosa y explicativa vioce over para cuestiones perfectamente claras, que podríamos hablar de un uso excesivo del pleonasmo. Por no hablar de la torpeza en copiar el esquema narrativo de Martin Scorsese en "Casino", a través de un flashforward que muestra a Steve Russell moribundo en su cama, con la ilusa intención de impresionar al espectador con un giro de guión similar al de "Casino", cuando vemos a Sam 'Ace' Rothstein (Robert De Niro) envuelto en fuego al principio de la película y luego resulta que no muere (y no lo siento por el spoiler).
Debo decir que Jim Carrey repite, sin ningún reparo, toda la variedad de tics, muecas, caras y posturas de sus peores películas, haciendo que, a su lado, la interpretación de Ewan McGregor, parezca ¡realmente prodigiosa! ---y mira que me gusta poco, en general. La inclusión del escocés en el reparto se debe ---me juego lo que quieran--- a la fascinación de los autores de la cinta por una de las peores películas de Danny Boyle ---y mira que tiene títulos pésimos--- me refiero a la insoportable "A Live Less Ordinary".
Pocas veces sucede que una misma película tenga críticas similares, pero secundo tanto lo que dice Gustavo, como lo que dice Alberto, añadiendo además sobre el asunto de la verosimilitud que tantas veces se ha comentado que, como diría William Goldman, no porque una historia sea real, es también creíble.
Quizás te pase como a un servidor, que el morbo que provoca el rechazo colectivo por una obra incrementa la intención de verla para poder decir que tampoco era para tanto, una vez vista. Aunque, en realidad, llegarás a la conclusión de que es mucho peor de lo que te habían contado, una vez reflexionas sobre ella. Por supuesto, ninguna fuerza la reivindicación final sobre el personaje real.
martes, 10 de agosto de 2010
Cine: Critica Depredadores
Llega Depredadores, la nueva película de Robert Rodríguez (Machete, Sin City) que con esta crítica nos damos cuenta que lentamente comienza hacer el nuevo Tarantino. En los ’80 Arnold Schwarzenegger nos deslumbro con la primer parte de esta saga, donde el hombre forzudo se dedicaba a aniquilar a estos terribles alienígenos.hora el director eligió a Adrien Brody (King Kong, The village) que a pesar de su pésimo estado físico, comparado con Arnold, se pone al hombro el papel de héroe de acción, pero termina siendo sus compañeros los que portan las grandes armas y logrando magistrales movimientos de artes marciales. El resto del elenco cumple sus funciones de personajes simpáticos como Alice Braga, alias Isabelle, la única mujer del grupo cumpliendo el papel de francotiradora y varios chiflados en las diferentes escenas de acción.
Sangre, sangre, y mas sangre, son los recursos que usa Robert Rodriguez en Depredadores para cautivar la mirada del espectador, que lo termina logrando ya que el film es bastante entretenida pero muy similar a su primer película estrenada hace 30 años.
viernes, 16 de julio de 2010
Cine: 'Shrek Felices para siempre', el ocaso del ogro verde
Esa primera impresión que causa en un niño cuando ve en la cartelera a Shrek, de nuevo, ¿otra más? es la misma que causa a los adultos y la que transmite esta nueva secuela, la cuarta ya, del famoso ogro verde, que un día fue divertido y rompedor. Como toda saga, la prueba más dura es reinventarse, aportar más matices, apelar a la originalidad, sorprender con nuevos gags y chistes,… de todo eso adolece ‘Shrek: Felices para siempre’. En lo que parece el punto y final a unos personajes a los que ya se les ha exprimido suficiente. Diría que demasiado. Y ese es el problema de la ambición, de querer repetir éxito, de no ser creativo sino más bien contable. El ogro verde ya no hace tanta gracia y por eso, en esta cuarta entrega lo vemos apático, aburrido, añorando un pasado que fue mejor. Quizás sea incluso un guiño de los guionistas, inmersos en el ocaso de unos personajes del que poca brillantez más se puede extraer.
En ‘Shrek: Felices para siempre’ encontramos lo que esparábamos, pero con ese tono gris, casi otoñal de desgaste de personajes. Porque asno ya no hace tanta gracia, Pinocho ya no sorprende y Shrek… está agotado. Con todo, cabe señalar que esta nueva película, que sigue explotando una y otra vez los mismos chistes, se reivindica en su arranque.
Quizás lo mejor de todo el film sean esos primeros minutos, contados con brío, con guiño al espectador, como diciendo aquí estamos una vez más, y esto ya cansa, demos un giro… Pero cuando llega ese giro esperado, se cae en lo aburrido. Más que nada por predecible, en una historia alocada intentando borrar la memoria de los personajes, casi como una precuela, un flashback al pasado, antes de la primera historia de Shrek. Ese viaje a los orígenes, más psicológico que de planteamiento narrativo se resiente porque ni siquiera el nuevo villano se sale del camino marcado.
Más de lo mismo y desaprovechando las novedades
A pesar de la brillante irrupción del nuevo personaje que le toca cargar con el traje de villano de turno, todo cae en lo esperado, en la falta de originalidad, aunque sin restar ese puntos espectacularidad 3D que hiptoniza a los pequeños. Aunque la historia sea de las que ya hemos visto millones de veces y la capacidad de sorpresa se reduce a cero. Rumpelstiltskin es presentado con fuerza, sugerente, un personajillo con personalidad, oscuro, pero pronto pasa a ser un malvado más. No termina de dar lo que promete, no por falta de atrevimiento en el guión, sino porque no está pensado para salirse del camino, para ser el poderoso antagonista que necesita Shrek (y la historia) para cobrar mayor interés.El resto, quitando las escasas apariciones del gato con botas (que visto lo visto puede ser de lo mejor de toda la película), no funcionan. Incluso, ese intento de llegar más a un público adulto, que se reía de su grosería y su actitud anti-Disney (principalmente en la primera entrega), ya no convence.
También hay que comentar que tampoco es un desastre descomunal, es simplemente exprimir la última gota de gracia y diversión que le quedaba a Shrek. Y lo han conseguido, ya no parece que pueda sacarse más partido al ogro y sus acompañantes. Quizás sea la verdadera intención y ese añadido en el título que invita a cerrar el ciclo se cumpla. Aún así, queda esa sensación de que tenían que haberlo hecho antes. Sobraban las dos anteriores.
Esta cuarta entrega parece tener más conciencia de lo anterior, de regresar al punto de partida para sumergirse en una historia que le deje a Shrek el protagonismo que había perdido. Porque no nos engañemos, la pléyade de secundarios había sido el punto fuerte de las dos primeras secuelas. Ahora, Shrek cobra más protagonismo aunque los chistes y la gracia ya no tengan la misma frescura.
miércoles, 7 de julio de 2010
Cine: Primas criticas de Inception, ¿Otra maravilla de Christopher Nolan?
La película mas esperada de este año sin duda es Inception, El Origen en Latinoamérica, la súper producción de Christopher Nolan. El director regresa luego de la maravillosa Batman, El caballero de la noche donde intentara lograr nuevamente otro gran éxito en taquilla.Aquí tenemos las primeras criticas que surgen desde USA, solo aplausos surgen hasta el momento.
AICN:
Aunque la forma de narrarla es rápida como un sueño lúcido que se desvela, ‘Inception’ utiliza la jerga del típico film de robos para mantener al espectador menos atento enganchado. A diferencia de otras películas que tropiezan con paisajes sin limites de la mente inconsciente, no estamos ante un ‘tomálo o déjalo’. Hay también escenas de acción salvajemente convincentes, y respecto a esto, ‘Inception’ es un milagro: una meditación superpuesta en un desafiante desorden que funciona sensacionalmente como film de acción clásico. Es brillante en cada nivel. El cine no puede ser tan puro como ‘Inception’.
The Hollywood Reporter:
Endiabladamente complicada y altamente entretenido viaje de ciencia ficción a través de un paisaje absolutamente convincente. ‘Inception’ esta cerca o en la cabeza de las peliculas del verano. Es difícil ver cómo un film que parte como vencedora para cierto público no será un hit en todo el mundo. A veces la originalidad viene a un alto coste: te deja completamente exhausto.
Variety:
Nolan, con la confianza y dinero gratis que viene tras darle a un Estudio una mina con su película anterior, nos da una sofisticada, subversiva, intrigante y a veces confusa historia sobre las capas de la realidad en nuestra mente que se enredan con emociones y recuerdos. Al mismo tiempo, rueda una película que satisfará a las masas, una pieza épica de entretenimiento que al final se aprecia tan simple justo por toda su complejidad, que inspira y excita de la misma forma que un blockbuster de puro espectáculo. A pesar de ello, no es el tipo de película que puede criticarse con solo un visionado y debería escribirse el review sin expectativas ni ideas preconcebidas.
Cinematical:
Nolan, con la confianza y dinero gratis que viene tras darle a un Estudio una mina con su película anterior, nos da una sofisticada, subversiva, intrigante y a veces confusa historia sobre las capas de la realidad en nuestra mente que se enredan con emociones y recuerdos. Al mismo tiempo, rueda una película que satisfará a las masas, una pieza épica de entretenimiento que al final se aprecia tan simple justo por toda su complejidad, que inspira y excita de la misma forma que un blockbuster de puro espectáculo. A pesar de ello, no es el tipo de película que puede criticarse con solo un visionado y debería escribirse el review sin expectativas ni ideas preconcebidas.
Empire Magazine:
Acción atronadora, emocionante y actuación increíble de DiCaprio, Nolan da al cine otro original verdadero: bienvenidos a un territorio desconocido.
Film School Rejects:
Lo diré totalmente confiado con que mucha gente lo dirá también: Inception es fácilmente el mejor film de alto presupuesto del año. Iré más lejos, y diré que es una de las más bellas, mejor escritas y gratamente ejecutada de los últimos 5 años. Inception’ está cerca de la perfección.’Inception’ es lo que los Wachowski querían que fuera los dos ‘Matrix’ siguientes a la primera.
CHUD:
Inception es una obra de arte. Es una inmersión a otro mundo, la pantalla frente a tío es sólo otra capa del sueño. El cine es soñar, y Nolan lo entiende de forma completa.
viernes, 25 de junio de 2010
Cine: Critica La Carretera
Vuelve Viggo Mortensen a la cartelera con La Carretera, y aquí llego la crítica. El actor nos sumerge en un mundo apocalíptico donde la soledad y desánimo son sus principales protagonistas del film.Basada en la novela del escritor estadounidense Cormac McCarthy, autor de “No hay lugar para los débiles” ganadora de un premio Oscar, nos trae una historia interesante donde narra como un padre hace lo posible para proteger a su hijo de las garras de aquellos hombres que luchan por sobrevivir dentro de un nuevo mundo.
Dentro del elenco además de Viggo, veremos a Charlize Theron que interpreta a la esposa y madre del niño donde veremos toda su historia en una especie de flashbacks, al mejor estilo Lost, mostrando el pasado positivo y luminoso al furioso presente.
Recordando mucho a Soy leyenda de Will Smith, La Carretera cumple las expectativas que producen sus actores, la soledad y la suciedad nos logra compenetrarnos en esta historia donde el espectador termina sintiéndose triste y solitario al igual que el protagonista. El final deja una extraña felicidad o infelicidad de los tiempos en los vivimos.
martes, 8 de junio de 2010
Cine: “Kick-Ass”: Brutal divertimento
Precedida de un fulgurante éxito en USA y una clara división entre la crítica, el pasado fin de semana llegaba a nuestras pantallas “Kick-Ass”, la esperadísima adaptación del cómic homónimo de Mark Millar. A grandes rasgos, “Kick-Ass” es una parodia de las historias de superhéroes al uso, y es así como hay que verla.Porque precisamente en el abuso de clichés, lugares comunes y tramas predecibles que pueblan la película, es donde está su mayor encanto. La forma que Millar y Vaughn tienen de reirse del mundo comiquero, es, si entras en su juego, divertidísima. “Kick-ass” nos presenta a su antihéroe en unos primeros minutos llenos de ritmo que dejan claras las intenciones de la película. ¿Que pasaría si los fans de los cómics, tan distintos de los protagonistas de los mismos, decidieran ser superhéroes? Nada bueno.
Y es que si te enfundas en un traje raro y sales por ahí a combatir el crimen, muy bien de la cabeza no estas. O eres un fanático de los cómics que sueña con una vida mejor que la que tiene, o eres un ex-policía enamorado de las armas que le regala a su hija de once años un par de navajas de mariposa por su cumpleaños. Porque los otros dos grandes personajes de la película son Big-Daddy y, principalmente, Hit-Girl. Ellos son los héroes auténticos, pero no por ello dejan de ser unos dementes. Al igual que Kick-Ass.
Porque en la película la heroicidad brilla por su ausencia. El altruismo no existe. Kick-Ass busca enamorar a una chica, hacerse famoso; Big Daddy y Hit-Girl buscan venganza; y si los héroes tienen motivaciones impuras, el super-villano de turno, Bruma Roja, sólo busca la aceptación de su padre (aún más villano). Aquí todo funciona al revés. Pero funciona de cabo a rabo.
“Kick-Ass” es un divertimento gamberro, una película de superhéroes no apta para niños, con un sentido del humor soez pero inteligente a la vez, y una gran fuerza visual. Cae conscientemente en ciertos clichés del género, para luego darles la vuelta. Tiene secuencias realmente delirantes: Una voz en off que rompe la cuarta pared para hacer varios chistes autoreferenciales (impagable el de “American Beauty”; secuencias como la del bazooka le dan la vuelta a los estereotipos del cine de acción. Pero sobre todo tiene a una serie de personajes que nunca antes se habían visto en cine. Porque nunca antes un superhéroe había sido tan inútil, tan torpe, tan “de casualidad”, como Kick-Ass; Nuca antes una niña de once años de edad había escandalizado tanto haciendo de adulta; nuca antes un “super-villano” había tenido un coche “tuneado”…
Tal vez los lectores del cómic de Millar se me echen encima. No, no lo he leído y no sé si el original es mejor o peor; no sé que cambios se han realizado, y no sé que personajes han desaparecido. Probablemente la película sea muy distinta del cómic pero eso no quita que sea una gran película. Más aún si recordamos que el guión terminó de escribirse prácticamente a la vez que Millar terminaba su obra, por lo que cómic y película cuentan con la misma base, pero han ido por caminos distintos.
Kick-Ass es, probablemente, lo más fresco en cine de superhéroes que me he llevado a la boca en mucho tiempo. Porque no lo olvidemos, sigue siendo una película de super-héroes al uso. Pese a todas las divergencias del género que Vaughn y Millar ponen en la cinta. Y, repito, es ese su mayor acierto: usar las bases del género para romperlo desde adentro. El único lastre que tiene que arrastrar la película es la presencia de Nicholas Cage y de un sosísimo Aaron Johnson. Menos mal que están ahí Hit-Girl y la excelente Chloe Moretz para mostrarnos lo que es un personaje inolvidable.
Me quedo con una frase que pronuncia Bruma Roja que resume perfectamente el sentido de la película: “No es un superhéroe. Es sólo un friki”. ¿Y no son frikis todos los superhéroes?
jueves, 13 de mayo de 2010
Cine: Crítica "Robin Hood"
El realizador Ridley Scott se marca un film hecho con su pulso, estética y seguridad de siempre, haciendo que los defectos e indefiniciones de la trama, como ocurría en ‘Gladiator’, resulten más que perdonables e incluso nos importen más bien poco. Robin Hood destaca por un tono más sobrio de lo habitual en el director, pero sobre todo por apostar por una versión de la historia más adulta y madura de lo esperable en un blockbuster. Casi una maravilla.Esta vez Scott no enfatiza la crueldad ni la violencia, sino que prefiere centrarse en elaborar un acertado combinado de aventura de época, viaje del héroe (en su variedad más íntima) y conspiración de poder, todo ello con unas gotas de romance para rebajar el conjunto. El resultado es un film oscuro y complejo en cuanto a motivaciones de los personajes se refiere, capaz de dar sopas con ondas a la práctica totalidad de blockbusters del año (con la probable excepción de ‘Origen’ de Christopher Nolan).
Lo cierto es que a pesar de esta perorata, la cinta no está libre de defectos. Por ejemplo, la acción parece acelerarse o ralentizarse obviando determinados episodios o precipitando el desenlace, eso sí, siempre en beneficio del conjunto del film. A Scott parece no darle demasiado miedo sacar la tijera y aligerar metraje, aunque a veces se nota demasiado donde ha metido la mano: en Robin Hood falta chicha en todo lo referente a la trama familiar del protagonista y el descubrimiento trascendental en lo que esto se traduce, así como en lo precipitado de la batalla final. También echamos a faltar algo más en el acercamiento romántico de Robin y Marian. En este sentido, la cinta parece que sufre el mismo defecto que ‘Gladiator’ u otras obras de Scott, aunque me sigue pareciendo totalmente insuficiente para condenar la película.
Porque nada de esto importa tanto cuando estamos ante un film que da un baño a los demás taquillazos del verano gracias a su inmaculada concepción del entretenimiento como un arte digno y serio. Scott despliega su estilo y estética habitual (que todos esperamos y añoramos) pero se centra, sobre todo, en hacer avanzar una trama densa y complicada con un brío y energía apabullantes. Robin Hood no acusa ningún síntoma de aburrimiento pese a carecer casi de acción salvo en su principio y su final; es una locomotora de muchos vagones que no se frena un instante a pesar de la densidad narrativa del buen guión de Brian Helgeland.
Y además está el casi inmaculado reparto. Russell Crowe es uno de las últimas grandes estrellas de cine capaz de llenar con su mera presencia un film de gran aparato épico como Robin Hood, y además expresar sin palabras la complejidad de un personaje contemporáneo. Cate Blanchett está francamente bien y hace digerible una parte del relato que podía haber resultado muy pobre: presten atención a su reacción tras conocer el destino de su marido. Es su presencia, precisamente, la nos hace anhelar más metraje romántico con Crowe. Y no podemos dejar de destacar a Max von Sydow y el nuevo y refinado villano oficial del año, Mark Strong, que ya colaboró con Scott (y muy bien) en la infravalorada ‘Red de Mentiras’. Por su parte, Oscar Isaac quiere repetir el papel de Comodo pero no tiene el carisma de Joaquin Phoenix, aunque cumple sobradamente.
Un cúmulo de escenas perfectamente rematadas dan fe de todo esto. Sólo por mencionar algunas, aquella en la que Robin y sus hombres deciden qué hacer tras interceptar la corona del Rey Ricardo (escuchen aquí la música de Mark Streitenfeld); la llegada de Robin a Nottingham y su primera conversación con Marian; o todas las escenas con Max Von Sydow llevándose los laureles de Oliver Reed y Richard harris en ‘Gladiator’. Por no mencionar la batalla final, o cada vez que Crowe apunta para lanzar una flecha (momentos en los que Scott utiliza la cámara lenta magistralmente). Robin Hood no va a ganar el Oscar a la mejor película, pero es la clase de film con el que muchos aficionados soñamos todo el año. No se la pueden perder: yo pienso repetir.




